Típico encuentro casual con un antiguo compañero de instituto al que sólo ves ya por facebook, con aquella vecina de tu prima con la que tanto jugaste de pequeña, con ese amigo de tus padres que hace años se perdió de vista...
¿Y a ti qué tal te va? ¿Qué estás haciendo?
Yo no sé vosotros, pero hay cosas que la oposición enseña y una de ellas es a dosificar la información. Inocente de mí, aquella tierna OV bebé iba con su verdad por delante: Oposito a Judicatura.
Primer problema: aunque parezca mentira aquello de "Judicatura" a veces suena a chino mandarín. Será por eso de llevar ya unos añitos de Derecho a las espaldas, que a veces me olvido de que no todo el mundo es tan juri-friki como una servidora y que el lenguaje jurídico no es precisamente "llano". Vamos que la mitad de las veces tengo que acabar diciendo A Juez o Fiscal estoy opositando.
Segundo problema: a Dios gracias no es lo común, pero tampoco es tan extraño encontrar estos dos tipos de reacciones (¡a cuál peor!):
A) EL "PASMAO": ¡¿No me digas?! Y aunque no formulada, la pregunta pende de la punta de su lengua: !¿Pero a eso se oposita?¡ Les falta decir: ¿No era el cacique el que nombraba a los jueces? En todo caso, los ves que su interés por ti se multiplica exponencialmente. De pronto te ven como a alguien "importante", como a quien poder pedir jugosos favores en el futuro. No han sido precisamente pocas las veces que me han dicho ¡Anda qué bien! ¡Tú me vas a sacar de la cárcel!. Ya sabemos que en broma se puede decir de todo... hasta la verdad.
B) EL "RESABÍO": Tan pronto como recibe la noticia, aunque su sonrisa quizás se mantenga, su expresión languidece y su ojos te miran con una profunda tristeza. Sabe de lo que realmente va esto y le das mucha pena. Por su cabeza pasa el Pobrecilla, no sabe en lo que se ha metido...
Tras saber que te traes este "follón" entre manos, muy probablemente te vengan con aquello del primo del hijo del vecino, que tiene dos versiones:
- la de aquel que se sacó la oposición a los dos meses de empezar y eso que iba a rubgy todos los días de 8 a 10, dormía religiosamente la siesta y los fines de semana visitaba a sus abuelos de Cáceres.
- la de aquel que estuvo opositando nueve años y al final la dejó, como también lo dejó su novia y se murió su tortuga (fiel compañera de oposición); después de aquello estuvo un par de lustros enganchado a los ansiolíticos, pero, oye, que ahora vende enciclopedias a domicilio y hasta se ha hecho amigo con la de la mercería que le vende los hilos del ganchillo.
En definitiva, tardé poco en darme cuenta de que no era una buena idea eso de soltar alegremente: Oposito a Judicatura. ¿Que qué digo entonces? Pues lo siguiente:
1º. Cuando me preguntan qué hago con mi vida respondo: Ah pues ya he terminado* la carrera y he seguido estudiando... Atropelladamente empiezo a hablar de lo mal que está la cosa, de que no hay trabajo, de que mis compañerxs de carrera en los despachos están bien fastidiados, de que hay que ver con los políticos, bla bla bla. Vamos, desviando el tema. Las ventajas son evidentes: no se llega a mencionar la oposición y así zanjo el tema sin tener que dar explicación ninguna. *Siempre utilizo el "ya" y esta forma verbal porque así parece que terminé hace dos días (mejor que piensen que soy lerda jaja).
2º. Si no cuela y me preguntan que qué estudio ahora: He estudiado Derecho y ahora me he puesto a opositar, a ver si consigo una plaza. Suena como si fuera una de estas de un Ayuntamiento perdido y me quedo tan pancha.
3º. Si insisten en preguntar a qué oposito, aquí sí que tengo que soslayar la verdad un poco más de la cuenta, ya que suelo decir: Oposito a la Administración de Justicia. No es una mentira descabellada, pero realmente opositar a jueces no es opositar a la Administración (de Justicia o de la que sea). Efectivamente hago pensar que es a los Cuerpos de Gestión, Tramitación o Auxilio Judicial, oposiciones todas ellas que no son moco de pavo precisamente y que si no consigo mi Plan A no descarto en absoluto; pero así al menos no hago que suene tan "hardcore" como decir que oposito a juez.
4º. Puede pasar que me toque un/una listillx y me pregunte a qué cuerpo en concreto o me hable de los funcionarios de los Juzgados o cualquier otra cosa que evidencie, en cierto modo, que no van por ahí los tiros. En ese caso, chicx te has ganado el saber que oposito a fiscal y a mirarme con cara de "pobre tonta, y pensará que se las va a sacar" o con cara de "ojos de dolar; eres mi nueva mejor amiga". Entonces, ya no tengo más remedio que entrar de lleno en el fatídico tema de mi querida oposición, cuánto tiempo llevo, cuándo convocan, si me he presentado ya, cuál es la media de años para sacarlas, cuántas plazas son, cuál es la marca de bolígrafos que uso... en definitiva, todas esas cosas que son tan divertidas de contar a los ajenos a este mundo.
Sé que vengo un poco borde (y exagerada) hoy, pero me exaspera tener que perder el tiempo dando tantas explicaciones. Cuando le gente te dice que trabaja en esto o aquello yo no suelo meter tanto las narices. ¿Qué pasa con las oposiciones? ¿Tienen un imán de cotillas? Yo creo que preguntan tanto porque lo que piensan muchas veces es que vivo del cuento, y que a ver cuándo me aplico a aquello de levantar el país de una vez. Mire usted, señor, no tiene ni idea de mi vida.
Para acabar aclaro que las frustraciones como estas las suelto por aquí, cuando estoy con alguien delante no me sale el ser estúpida, simplemente me limito a soltar la canción de siempre (el tiempo que llevo, la media de años para aprobar, que esto es una carrera de fondo, que con filosofía, etc., etc...). Pero cansa eh, cansa tela, tener que decir siemmmmpre la misma historia. Por eso le he cogido el gustillo a eso de echarle un poco de morro y esquivar la reiterada pregunta cual golpes de boxeo se trataran.
¿Y vosotrxs? ¿Entráis al trapo cuando os preguntan? ¿No os da una pereza infinita?
Un abrazo compañerxs.