Saturadísima, salí de la biblioteca. Cuando me veo así tengo dos recursos: 1) dormir (si estoy en casa la siesta me la echo encima de los papeles, literalmente) y 2) andar. Esta última era mi única opción porque, aunque no sería la primera vez que me duermo en una sala de estudio, hoy no estaba mi RCB ni nadie que me acompañara y me daba cosica. A ver si me voy a poner a roncar y le doy la tarde al personal.
Total, que me fui a estirar las piernas para que se me pasara la torta que tenía encima. Un paseo al principio nada agradable dada la fresquita que corría por las calles a las 18,30 horas. Cuando ya iba a volverme al estudio, más por calor que por ganas, escucho un fiu fiuuu. Miro en derredor y nada, no hay nadie. Vuelven a silbar. Retrocedo unos pasos y entonces le veo.
Allí estaba él en la ventana con sus plumas grises y la colita roja. Un señor loro en su jaula que, ahora que me tenía enfrente, no se mostraba tan atrevido con los halagos. Fui yo la que di el paso y empecé a piropearle, pero se hacía el duro, así que avancé dos pasos hasta dónde no me veía. Entonces respondió, llamándome. Volví para darle conversación pero otra vez le entró la vergüenza.
En esas idas y venidas estuvimos un rato hasta que se fue soltando, enseñándome todo su don de palabra. Lo cierto es que no era capaz de comprender lo que hablaba (yo creo que su dueño no hablaba español, incluso dudo que hablara un lenguaje reconocible) pero los chasquidos, los ¡shiu! y los gro gro gro se le daban super bien. Así estuvimos un rato, charlando tan ricamente, y yo intentado que aprendiera mi "silbido familiar": suisu suisu.
Cuando me di cuenta de que llevaba 15 minutos del reloj la mar de entretenida recordé que los temas me estaban esperando, así que tuve que despedirme. Qué pena ir alejándome y escuchar cómo me llamaba. Creo que le caí bien, no descarto hacerle más visitas.
Desde luego ha sido lo mejor del día. Vosotrxs porque me conocéis ya, que si no yo esto se lo cuento a cualquiera y me llaman rarita (OV a quién quieres engañar... ya te lo llaman). Pues eso, que ni el probar por primera vez el "indio viejo" (receta nicaragüense), ni el capítulo que he compartido con Leesha Paper, ni tan siquiera el feliz reencuentro con mi pan preferido han hecho sombra hoy a la conversación con mi amigo.
PorCierto1: He leído que estos loros son de las aves parlantes con mayor capacidad comunicativa, además de muy inteligentes.
PorCierto2: Me parece muy cruel meter a un pájaro en una jaula. Un pájaro, por esencia nacido para volar, al que privamos de ello por un mero capricho egoísta. ¿Os imagináis que, desde el nacimiento, no os permitieran andar? Tuvimos un canario no hace mucho, Curriqui, por deseo de mi madre. Si no fuera porque suena muy psicópata diría que me alegré cuando murió; pero es que lo pasaba tan mal cada vez que lo veía saltando de una esquinita a la otra de la jaula aleteando lo poco que podía el animal...
PorCierto3: Retomé hace ya un tiempo mis temas y mi biblioteca. Muy motivada por ahora =)
Total, que me fui a estirar las piernas para que se me pasara la torta que tenía encima. Un paseo al principio nada agradable dada la fresquita que corría por las calles a las 18,30 horas. Cuando ya iba a volverme al estudio, más por calor que por ganas, escucho un fiu fiuuu. Miro en derredor y nada, no hay nadie. Vuelven a silbar. Retrocedo unos pasos y entonces le veo.
Allí estaba él en la ventana con sus plumas grises y la colita roja. Un señor loro en su jaula que, ahora que me tenía enfrente, no se mostraba tan atrevido con los halagos. Fui yo la que di el paso y empecé a piropearle, pero se hacía el duro, así que avancé dos pasos hasta dónde no me veía. Entonces respondió, llamándome. Volví para darle conversación pero otra vez le entró la vergüenza.
En esas idas y venidas estuvimos un rato hasta que se fue soltando, enseñándome todo su don de palabra. Lo cierto es que no era capaz de comprender lo que hablaba (yo creo que su dueño no hablaba español, incluso dudo que hablara un lenguaje reconocible) pero los chasquidos, los ¡shiu! y los gro gro gro se le daban super bien. Así estuvimos un rato, charlando tan ricamente, y yo intentado que aprendiera mi "silbido familiar": suisu suisu.
Cuando me di cuenta de que llevaba 15 minutos del reloj la mar de entretenida recordé que los temas me estaban esperando, así que tuve que despedirme. Qué pena ir alejándome y escuchar cómo me llamaba. Creo que le caí bien, no descarto hacerle más visitas.
Desde luego ha sido lo mejor del día. Vosotrxs porque me conocéis ya, que si no yo esto se lo cuento a cualquiera y me llaman rarita (OV a quién quieres engañar... ya te lo llaman). Pues eso, que ni el probar por primera vez el "indio viejo" (receta nicaragüense), ni el capítulo que he compartido con Leesha Paper, ni tan siquiera el feliz reencuentro con mi pan preferido han hecho sombra hoy a la conversación con mi amigo.
PorCierto1: He leído que estos loros son de las aves parlantes con mayor capacidad comunicativa, además de muy inteligentes.
PorCierto2: Me parece muy cruel meter a un pájaro en una jaula. Un pájaro, por esencia nacido para volar, al que privamos de ello por un mero capricho egoísta. ¿Os imagináis que, desde el nacimiento, no os permitieran andar? Tuvimos un canario no hace mucho, Curriqui, por deseo de mi madre. Si no fuera porque suena muy psicópata diría que me alegré cuando murió; pero es que lo pasaba tan mal cada vez que lo veía saltando de una esquinita a la otra de la jaula aleteando lo poco que podía el animal...
PorCierto3: Retomé hace ya un tiempo mis temas y mi biblioteca. Muy motivada por ahora =)
Un abrazo compañerxs.


